Cargas perdidas
Las cargas y los equipajes perdidos son un tema recurrente para las líneas aéreas, que no siempre resuelven las búsquedas frenéticas por todo el mundo, los seguros, los juicios o los arreglos extrajudiciales.
Las cargas y los equipajes perdidos son un tema recurrente para las líneas aéreas, que no siempre resuelven las búsquedas frenéticas por todo el mundo, los seguros, los juicios o los arreglos extrajudiciales.
Todos los fantasmas que conviven en Aerolíneas Argentinas se dieron cita el sábado 5 de julio de 1986, cuando la compañía despidió a todos sus pilotos, que habían iniciado un paro salvaje, en un ambiente ultra politizado.
Las leyes siempre dijeron (y dicen), que las tarifas las fija el Estado, pero estas leyes, más de una vez, no se han aplicado. Lo concreto es que las guerras de tarifas no son algo nuevo en la Argentina.
Hubo un tiempo en que las comidas a bordo eran la regla en los vuelos domésticos de la Argentina, y las empresas competían por ofrecer las mejores mesas, al tiempo en que no competían en materia de tarifas, que eran iguales para todos.
Los aviones exitosos suelen dar lugar a diseños modificados que tratan de aprovechar lo bueno del diseño original y adaptarlo a otros requerimientos, a veces, a pedido de los clientes originales. Por lo general funcionan dentro de ciertos límites, pero no siempre logran consolidarse como productos nuevos.
En 1973 se produjo la primera gran crisis petrolera, que disparó los precios del combustible y, en 1978, el presidente Carter aprobó la Airline Deregulation Act. A partir de estos dos hitos todo cambió en la aviación, fundamentalmente los aviones, que debieron ser reemplazados por máquinas conceptualmente muy distintas.
La aviación, como toda faceta importante de la actividad humana, ha sido reflejada por los humoristas de cada tiempo. Hace alrededor de cuatro décadas Lufthansa hizo un homenaje al humor aeronáutico con una muestra itinerante llamada Follow me, que hizo escala en el Instituto Goethe de Buenos Aires.
La llegada del Graf Zeppelin fue un hecho notable para una Argentina que estaba saliendo de la crisis económica de 1930, una muestra de que el progreso existía y estaba al alcance de la mano, y por eso muchas empresas buscaron asociarse a la visita.
Cuando la opinión pública empieza a discutir la seguridad de una empresa, el problema es grave. Si los diarios empiezan a publicar chistes sobre el tema, es gravísimo. En un ambiente normal, en este punto el Estado debería poner las cosas en su lugar, pero muchas veces la política es capaz de desvirtuar el principal valor de la aviación.
Las tarifas aéreas, en la Argentina, fueron tradicionalmente fijadas por el Estado, que las manejó como herramienta política, con un ojo puesto en Aerolíneas Argentinas. Cuando llegó la desregulación llegaron los problemas, y no pocas cosas absurdas.