Especialistas en animales
La Argentina siempre fue famosa por su ganado. Era absolutamente lógico —y necesario— que sus líneas aéreas se especializaran en el transporte de animales en pie.
La Argentina siempre fue famosa por su ganado. Era absolutamente lógico —y necesario— que sus líneas aéreas se especializaran en el transporte de animales en pie.
El capitán James E. Storey, en junio de 1947, voló desde Gran Bretaña a la Argentina en un Vickers Armstrong (Supermarine) Spitfire Mk HF-IX de su propiedad. El vuelo, realizado de modo totalmente rutinario para la época, tuvo mucha repercusión mediática, y una marca de cigarrillos, que hoy no existe, promocionó sus productos con la imagen de Storey, calificando la travesía como una hazaña.
En 1957 Aerolíneas Argentinas lanzó el lema SU compañía, como parte de una campaña publicitaria que estuvo diseñada para identificar al ciudadano común, que no volaba, con una empresa del estado. Fue una creación política, en el momento en que la empresa estatal debía competir, por primera vez en su vida, con empresas privadas argentinas surgidas en aquellos años de la revolución libertadora.
Cuando llegaron los jets, una carta de Buenos Aires a Europa demoraba una semana o más y era difícil conseguir diarios argentinos en el exterior. Ante esto, el diario La Nación lanzó en 1960 su Edición Aérea Internacional, un producto de la modernidad del momento, que combinaba las noticias argentinas con una edición en papel liviano y distribución aérea mundial.
Durante la Segunda Guerra Mundial se fabricaron, según las fuentes, entre 13.000 y 16.000 aviones de transporte Douglas C-47 y C-54. La mayor parte de ellos fueron luego convertidos en aviones civiles, y esa flota fue la base de la supremacía de la marca Douglas en los tiempos del motor a pistón.
Por qué motivo, en el entorno de los años setenta, un pasajero podía elegir volar en una empresa u otra si los precios eran iguales. Probablemente el cumplimiento de horarios haya sido uno de los factores clave de esto, y la referencia a la puntualidad inglesa fue uno de los factores elegidos por la publicidad de Austral.
Los certámenes deportivos que congregan participantes de lugares lejanos comenzaron con los juegos olímpicos, allá por el siglo VIII antes de Cristo. Uno de los problemas inherentes a estas actividades es el traslado de los atletas, y el medio aéreo es hoy el último eslabón de una historia larga y compleja.
La Guerra de Malvinas cortó los servicios de Aerolíneas Argentinas a Alemania, Francia, Gran Bretaña y Nueva Zelandia, y dejaron de volar aquí Air France, British Caledonian, KLM, Lufthansa y SAS. La mayor parte de ese tráfico fue captado por Varig-Cruzeiro y, después del conflicto, la empresa estatal debió hacer un esfuerzo importante para recuperarlo.
Uno de los argumentos más utilizados por los que tratan de explicar los secretos de las low cost es que tienen la eficiencia necesaria para hacer escalas muy breves. Puede ser que sea cierto, pero esas escalas aquí fueron muy comunes hace unos años, y tuvieron una consecuencia complicada.
Uno de los temas recurrentes de la publicidad de las líneas aéreas es la búsqueda de nuevos pasajeros, gente que nunca voló a la que hay que convencer de que puede hacerlo. Ha habido muchas campañas en este sentido, y muchos argumentos. En la medida en que el precio es lo que más aleja a la gente común del avión, por lo general los planes de financiación han estado vinculados a estas campañas.