El último banquete
Austral siempre trató de diferenciarse de Aerolíneas Argentinas por la calidad y cantidad de las comidas servidas a bordo, y logró hacerse un prestigio en ese sentido. Pero un día eso se terminó.
Austral siempre trató de diferenciarse de Aerolíneas Argentinas por la calidad y cantidad de las comidas servidas a bordo, y logró hacerse un prestigio en ese sentido. Pero un día eso se terminó.
Promediando los años ochenta del siglo pasado Aerolíneas Argentinas era una empresa pujante, con 33 aviones de todo tipo y 9.800 empleados, con rutas que llegaban a América, Europa y Oceanía. Pero, a pesar de este potencial, era incapaz de competir en el mercado de ese momento, porque siempre había negado la desregulación, que era la norma del mundo desde 1978.
La publicidad abierta de Aerolíneas Argentinas, a diferencia del discurso de sus directivos, pocas veces se ha manifestado alineada con el gobierno de turno pero, en 1974, no resistió sumarse a la tendencia de una Argentina en la que todos eran peronistas.
La campaña para formar 5.000 pilotos civiles para que fueran reserva de las fuerzas armadas fue una de las tantas frustraciones de nuestra aviación civil y militar, pero, al mismo tiempo, es una buena vidriera para aproximarse al pensamiento aeronáutico del momento.
En el despacho del gobernador de la provincia de Buenos Aires hay tres maquetas de aviones de Aerolíneas/Austral pero, ¿Merecen estar ahí a partir de la actitud de la empresa con la provincia?
Los conflictos gremiales a repetición, que afectan de modo imprevisible los servicios aéreos son una constante del transporte aéreo argentino. El tema viene de lejos, pero se puede decir que hoy los trabajadores, cuando les conviene, no dudan de tomar como rehenes a los pasajeros indefensos, y que éstos están cansados.
Todos los medios de transporte generaron sistemas específicos de equipaje. El avión no fue una excepción y sigue generando nuevas categorías de bagajes.
Las cargas y los equipajes perdidos son un tema recurrente para las líneas aéreas, que no siempre resuelven las búsquedas frenéticas por todo el mundo, los seguros, los juicios o los arreglos extrajudiciales.
Todos los fantasmas que conviven en Aerolíneas Argentinas se dieron cita el sábado 5 de julio de 1986, cuando la compañía despidió a todos sus pilotos, que habían iniciado un paro salvaje, en un ambiente ultra politizado.
Las leyes siempre dijeron (y dicen), que las tarifas las fija el Estado, pero estas leyes, más de una vez, no se han aplicado. Lo concreto es que las guerras de tarifas no son algo nuevo en la Argentina.