La autoridad aeronáutica argentina
Siempre hay una autoridad, alguien que manda, con todo lo que ello significa. Aún en la absoluta anarquía es necesario tener una mínima jerarquía y capacidad de decisión.
Siempre hay una autoridad, alguien que manda, con todo lo que ello significa. Aún en la absoluta anarquía es necesario tener una mínima jerarquía y capacidad de decisión.
Un día me regalaron un viejo billete portugués, con la imagen de un avión y la de su piloto con una leyenda que decía que en 1922 Gago Coutinho había iniciado la navegación aérea astronómica. Nunca vi algo parecido en billetes locales, y me pareció interesante averiguar de qué se trataba. Imagínense un billete con la imagen de Jorge Newbery, que en su momento fue tan popular como Maradona.
La historia de la investigación de los accidentes de aviación en la Argentina a partir de la experiencia personal del autor en la JIAAC
Hubo un tiempo en el que en la Argentina se hicieron dos grandes exposiciones aeronáuticas internacionales, organizadas por el sector privado. Fue a fines de los años noventa. La primera fue en la Rural y la segunda en el Aeropuerto de Morón.
La desregulación, que abrió los cielos del mundo, influyó seriamente en el diseño de aeronaves comerciales, que tuvieron que adaptarse a otro modo de hacer negocios, con otros diagramas de rutas, otras pautas de mantenimiento y otros pasajeros.
Los turbohélices, en la inmediata postguerra, fueron una segunda prioridad para muchos, entusiasmados con el desarrollo de los reactores, que siempre fueron más rápidos y podían volar más alto. Un ejemplo claro fueron los norteamericanos. Pero la realidad mostró que los turboprop podían hacer, con ventajas, todo lo que podía hacer con un avión con hélices y que había cosas que no se podían hacer con un reactor.
Los aviones soviéticos fueron diseñados, en primer lugar, para satisfacer las necesidades del Ejército Rojo; en segundo lugar para satisfacer las necesidades del brazo civil del Ejército Rojo, que era Aeroflot y, en tercer lugar, bastante lejos como prioridad, para ser vendidos a países del Pacto de Varsovia y el tercer mundo.
La historia de los aviones impulsados por turbohélices comenzó al final de la guerra, y siempre estuvo opacada por la de los reactores, que aparecían como la gran alternativa para volar más rápido y más alto, pero las hélices dieron respuesta a muchas necesidades en las que los jets no podían actuar.
La reciente firma de un memorándum de entendimiento entre American Airlines y JetSmart aviva nuevamente la antiquísima idea de crear un sistema único de transporte en América Latina. Mientras algunos piensan en aprovechar mejor sus millas, su club de descuentos o sus gift cards, para otros es un tema de competencia más encarnizada que debe ser (o no) regulada y para todos es una incógnita que no se resolverá rápido.
Las exigencias que traerá el cambio climático, los nuevos combustibles que habrá que desarrollar, la eventual llegada de los aviones eléctricos y otras cosas relacionadas con esto que, aunque se vean poco, ya están entre nosotros.